MÁS ALLÁ DE LO CONCRETO

 

El español es una lengua hablada por más de 400 millones de personas. Todas ellas pueden entenderse, sin embargo existen muchos dialectos y modalidades regionales. Por ejemplo, un español que viene a México tiene dos impresiones consecutivas. La primera es observar cómo después de haber viajado más de nueve mil Kilómetros, sigue oyendo la misma lengua y puede comunicarse sin dificultad. Pero una vez instalado  en este sentimiento de confianza, puede sufrir algunas situaciones desconcertantes.  De mi experiencia recién llegada a México conservo algunas anécdotas en este sentido.

Hace siete años, ocupamos nuestra primera vivienda en el D.F., un departamento a estrenar. Como todo departamento nuevo, tenía algunos defectos. Por la casa desfilaron varias personas  para ponerla a punto. Cierto día,  un plomero estaba revisando un lavabo por el que no pasaba el agua. Tras un rato observando la tubería debajo del lavabo,  le pregunté cuál era el problema: “No estoy seguro”, me contestó. “Creo que es concreto”, añadió. La respuesta me desconcertó, pues no dudaba de que fuera algo concreto; no podía ser algo abstracto. Insistí, pero su respuesta fue la misma. Afortunadamente, el operario no llevaba sus herramientas y se marchó para regresar al  día siguiente. En la noche, comentando el hecho con mi esposo, le hice partícipe de mi confusión por la respuesta. Entonces, mi esposo pensó que podría ser la manera en que nombraran al cemento. En la mañana siguiente, el plomero le dio la razón a mi esposo cuando sacó unos trozos de cemento de la tubería.

Desde ese día, he podido experimentar muchas pequeñas diferencias entre el español de España y el de México, que  no impiden una comunicación perfecta y fluida. Al contrario, creo que estas variaciones enriquecen nuestra lengua común y reflejan las diversidad  de los pueblos que usan el español como vehículo de expresión.

plomero